El Valle de Quijos se encuentra a dos horas de la capital, la región tiene un clima húmedo predominante aunque no deja de gozar de un ambiente cálido durante las mañanas. El paseo por esta parte del oriente del país empieza desde Papallacta, hogar de las famosas termas, frecuentadas los 365 días del año. A diez minutos de allí aparece La Hostería de Guango, sitio visitado exclusivamente por observadores extranjeros de aves; el lugar cuenta con senderos, espacios para cabalgata, bebederos para colibríes y estanques con patos. La visita tiene un costo de 5 usd.
Cuyuja se ubica a 15 minutos de Papallacta, es un poblado pequeño dedicado a la ganadería y es bastante conocido entre los amantes de la escalada, ya que en esta comunidad se encuentra la peña de Pivico que muestra una pared natural óptima para el desempeño de tal deporte.
Antes del ingreso al Control Policial de Guagrayacu en Borja, al lado izquierdo de la carretera está la galería de arte ‘Los Troncos’, propiedad del señor Oswaldo Brito, quien ha encontrado en el reciclaje de madera el medio para trasladar su creatividad elaborando artículos como relojes, sillones, asientos, mesas, camas, o todo lo que el cliente pida. En su taller los desechos de ramas, los viejos y caídos troncos de cedro cobran nueva vida. Un talento particular que se apuntala desde hace ocho años y ha sido reconocido internacionalmente con el premio a la excelencia y prestigio en negocios ‘Quaulity Summit New York 2001’.
En la zona de Guagrayacu se bifurca la vía del Valle, por un lado es la continuación de Borja y por el otro se llega a Baeza. Si durante el camino, al turista le apetece degustar una deliciosa trucha se puede dirigir para cualquier lado, ambas parroquias ofrecen gran variedad de comidas típicas de la región.
En Borja se encuentra ‘La Campiña del Quijos’, una hostería donde la gente tiene todo un abanico de actividades a realizar, entre algunas se destacan las deportivas como el canopy, rapel, tiro al blanco, pesca deportiva, rafting y ciclismo en rutas. Posee tres cabañas amplias, una piscina y un área para eventos corporativos que cuenta con un bar y un espacio para parrilladas. La finca además abarca la producción alimenticia destinada para el consumo exclusivo de los visitantes; a más de las aves de corral y los cuyes se puede apreciar las piscinas para la crianza de truchas y un estanque en el que 2000 de ellas están maduras y listas para la pesca.