JULIO 2, 2005. A 4050 metros (mts) de altura, el viento penetra los huesos y hace volar los cabellos. El corazón de a poco empieza a tragar bocanadas de aire más grandes y la vista de un millar de casas pequeñitas, nos hace sentir grandes. El Cotacachi, Cayambe, Antisana, Cotopaxi y Chimborazo se ofrecen generosos ante nuestros ojos con una tarde espectacular.
El Telefériqo ofrece desde julio esta oportunidad en menos de 10 minutos. Con sus 18 cabinas con capacidad para 6 personas y 2 de carga, recorrerás 2500 metros hasta la cima de Cruz Loma, una de las hijas del Complejo Volcánico Pichincha. El ingreso se lo realiza por la Ave. La Gasca y Occidental, por donde se llega a los parqueaderos y a un proyecto de 160 hectáreas en las faldas mismas del Pichincha.
Las atracciones no faltan, paseos comerciales, patio de comidas, áreas para el arte y la cultura. Y para los amantes de la montaña y los deportes de aventura, el Telefériqo ofrece también un ahorro de tres horas a pie hasta Cruz Loma, seguridades y un centro de alta montaña.
Después de dejar los automóviles, la primera atracción que salta a la vista de todos es Vulqano Park, donde una gran canastilla redonda ajustada a dos pilares con una especie de resortes, expulsa desde el suelo a sus ocupantes en una velocidad impresionante. Sus gritos nos hacen sentir la adrenalina de este y otros juegos como la montaña rusa.
Con estándares de calidad internacionales, el ingreso al Proyecto Telefériqo nos hace sentir que a través de la inversión extranjera y el apoyo municipal, se pueden lograr obras de calidad en Ecuador.
Después de pasar por una hermosa pileta, graderíos eléctricos y pequeñas plazas donde grupos de música andina deleitan con su arte, llegamos a la estación de salida.