La serranía ecuatoriana, a parte de estar caracterizada por el marco de la Cordillera de los Andes, guarda en sus adentros un tesoro lleno de magia y propiedades curativas. Los nevados y volcanes son los protagonistas, bajo una estrecha relación con un elemento vital que recorre sus entrañas.
Es el agua mineral o agua de manantial que contiene sales minerales o gases que tienen efectos diferentes en el cuerpo humano. Estos manantiales pueden ser naturales o creados por el ser humano, dando como resultado un agua de carácter mineral y con una pureza tanto química como microbiológica.
El grado mineral permite distinguir desde aguas de mineralización muy débil (residuo seco de hasta 50 miligramos por litro) hasta las de mineralización fuerte (más de 1.500 mg/l de residuo seco). De igual forma, por algunos componentes extra, llegan a tener otros nombres. Así de acuerdo a la cantidad de minerales y otras propiedades, las aguas minerales se clasifican en:
Bicarbonatadas, Sulfatadas, Fluoradas, Ferruginosas, Cloruradas, Cálcicas, Sódicas, Magnésicas, Aciduladas, Litínicas.
Como podemos constatar, los beneficios son muchos y en Ecuador, una provincia ha sido especialmente beneficiada con los poderes de esta agua, la provincia del Cotopaxi.
Las entrañas de Cotopaxi: fuentes de salud y vida
Cotopaxi es una provincia que a parte de sus atractivos culturales y naturales, es rica en fuentes de aguas minerales. El Cotopaxi, un volcán místico y de inigualable belleza, es el benefactor de estas tierras con sus fuentes de aguas minerales sus pobladores originales supieron desde siempre aprovechar esta fortaleza.