En medio de las sombras, solo escuchamos el crujir de nuestras botas que chocan con el agua que poco a poco sube de nivel. La amazonia ecuatoriana tiene una riqueza inigualable. Caminar por sus verdes selvas es toda una aventura. Pero, ¿qué tal visitarla bajo la superficie? Como lo leíste, en esta ocasión, Cordillera Alímite y ENERGIZER te invitan a adentrarte en las profundidades de la tierra en una experiencia de espeleología.
La espeleología no es más que la actividad deportiva o turística de entrar a una cueva, caverna o gruta -los tres son sinónimos- y descubrir sus secretos. Además, es una ciencia que pertenece a la geología y se encarga de la investigación de estas cavidades. También se la conoce como caving, en su voz inglesa.
En la provincia del Napo, cantón Archidona, visitamos las “Cavernas El Lucián”, llamadas así por el río que pasa junto a ellas y que pertenece a la Hostería El Paraíso de las Orquídeas. Mide 2 ½ km. de largo, por lo que toma varias horas recorrerlas. Diferentes alturas, mucha agua, formaciones rocosas impresionantes y seres multipatas y voladores interesantes son parte de la experiencia.
La historia de la espeleología se remonta al siglo XVII, cuando el científico esloveno J.V. Valvazor realizó una primera excursión en la región cársica, ubicada entre Italia y Yugoslavia. Por esta región, salió la palabra cárstica, que hace referencia a suelos con altas cantidades de bicarbonato de calcio o cal que por la acción erosiva y disolvente del agua dan como resultado a formación de cámaras o cavidades subterráneas.
Pero las cuevas están con nosotros desde el inicio de la humanidad. Fueron refugio para los primeros grupos humanos que se cobijaron en su interior y pintaron en sus paredes, escenas de su vida cotidiana. La cueva de Altamira en España es claro un ejemplo de esto.
Después de una corta caminata de 30 minutos, en medio de un bosque secundario lleno de árboles, monos y aves nativas, encontramos la entrada a nuestros pies. Se abre como una grieta. Nos colocamos el equipo necesario: cascos tipo minero, botas de caucho, ropa cómoda y presta a ensuciarse y por supuesto, las nuevas linternas manos libres ENERGIZER con cinco luces.