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IVAN VALLEJO: " La Montaña…Mi escuela de vida"
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Es fundamental tener en claro el espacio de las prioridades que existen en la vida y dado que Iván vive una actividad muy intensa llena de viajes, no le queda otra alternativa que buscar una entrega de calidad dedicándose a sus dos hijos, Andrés y Camila, con todo el tiempo posible que le queda. Es necesario aprender a designar espacios; al principio se le hizo difícil estar con sus hijos, sin embargo, ahora aprovecha los fines de semana para pasar con ellos, pues sólo necesita ir a la montaña cada 6 semanas y eso le ha permitido entregar a sus hijos el tiempo que necesitan.
En el año 2005 Iván Vallejo fue declarado uno de los mejores ecuatorianos; él resalta que esta atribución debe ser consecuente con esa responsabilidad que se le dio. Es un gran peso que lleva como persona, agradece a la vida porque fue declarado como un gran referente de un conglomerado humano que le impulsa y le obliga a subir una montaña, porque sabe la energía que los ecuatorianos envían por él cuando está a punto de llegar a una nueva cumbre, por ellos sube, por quienes no conoce pero sabe que le apoyan y rezan por él a pesar de las distancias.
Al hablar del amor que tiene por el país, lo enfoca con el viejo refrán que dice “obras son amores y no buenas razones”. Iván Vallejo está de acuerdo con los reclamos, sin embargo, no está de acuerdo con la destrucción que siempre hay en las protestas.
Resalta que el amor al país no es destruirlo sino hacer bien nuestra labor, desarrollar correctamente nuestro oficio, fomentar al país con obras que crezcan cada día más, igualar, mejorar y sobre todo hacer país con el compromiso del buen desempeño del trabajo.
Con lo que respecta al turismo del país, se vio obligado a comparar los lugares que él a visitado con nuestros paisajes, necesariamente comparamos para valorar. El Ecuador, es un país maravilloso, la mezcla de paisajes, de montañas, mares, selvas, todo en un mismo país, si abrimos bien los ojos veremos cuanta riqueza turística y espectacular tenemos aún.
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Una riqueza natural cuyo compromiso es el de cuidar y conservar para que no se convierta en una pobreza natural, todos esos efectos se ven ahora en los cambios climáticos que nos muestra claramente la falta de cuidado que le hemos puesto a nuestra naturaleza. El cuidar lo nuestro es un gran compromiso.
Iván Vallejo nos cuenta desde su libro “Mi propio Everest” su vida de niño, esa ilusión por la montaña, con los relatos al pie de las nevados, historias, dificultades económicas, vivencias a partir de un sueño que comenzó a los 12 años por querer escalar el Everest; hasta aquel 27 de mayo del 1999 en el que logra cumplir su anhelado sueño de llegar a la cima del Everest, páginas llenas de aventuras y la gran experiencia que tiene como andinista.
La montaña es y ha sido su escuela de vida, la disciplina es lo que ha llevado a Iván a esta escuela. Este andinista de corazón se caracteriza por el poder que ha tenido al encontrar el lenguaje para entenderse con la montaña, el hablarle, percibir y vivir intensamente todo lo que le ha brindado angustias, alegrías, sustos, llantos, sensaciones que sólo el aire de una montaña le ha hecho respirar con el susurro de un viento helado que ha llevado el eco de las voces de quienes le deseamos suerte en cada una de sus travesías para volver a verlo de vuelta con un logro más en su vida y como un gran orgullo para el Ecuador.
Iván perdió a un amigo en el 2002; a un amigo canadiense compañero de expedición que tropezó y murió, en la montaña te vuelves duro no indiferente entendiendo el concepto de muerte, hay que comprender que ese es un trámite que hay que seguir y tratar de entender.
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